Fotografiando Naturaleza Muerta {Bodegón}

Este título tan gótico no se refiere a fotos mórbidas en morgues o bosques decrépitos. Simplemente  se refiere a tomar fotos de cosas sin vida, abundantes en nuestra cotidianidad. Es uno de los pocos estilos de pintura que han el hecho el salto directo a la fotografía, y no ha cambiado mucho en su aplicación o definición.

A veces es porque la gente aborda la naturaleza muerta de manera indebida. Hay que hacer una distinción muy importante, pues la naturaleza muerta fotográfica usualmente se confunde con fotografía de producto, y ambas son dos ramas bastante diferentes. Principalmente, ambas se distinguen en la forma en la que abordan al sujeto: La fotografía de producto se especializa en hacer que un producto se venda, al tener colores llamativos y diseños impactantes, con una composición que los haga resaltar aún más; la naturaleza muerta es una forma de arte, que no siempre necesita exaltar al objeto mostrado.

Y aun cuando no exista esa confusión, hay gente que no consigue dominar esta técnica. ¿Por qué será?

¿Intranquilidad?

Para la fotografía de bodegón o naturaleza muerta, es necesaria una tranquilidad y quietud como ninguna otra, pero no solo debe haberla en el ambiente. Eres tú, el fotógrafo, el que debe tranquilizarse y acercarte a esta situación calmado y con cabeza fría. Tu sujeto no es un niño corriendo con un balón o un pájaro huidizo, es un jarrón de flores o un cesto de frutas. Inerte, inmóvil.

Tienes el control de todo. Date el lujo de tardarte cuanto gustes hasta que todo salga bien. Tómate todo el tiempo del mundo, pues este no se va a mover.

¿Anarquía?

El fotógrafo de naturaleza muerta se distingue del fotógrafo común por ser en extremo controlador. Con este género de fotografía, tú tienes control absoluto sobre todo el proceso. Úsalo a tu beneficio.

Fotografía cosas que signifiquen algo para ti, que tengan un sentido y razón que vibren contigo, no lo primero que veas o lo que pienses atraerá público. Experimenta con las luces, con los ángulos, con el fondo; haz lo que quieras con tus piezas hasta tener el rompecabezas completo. Esta foto es tu marioneta y tú, el marionetista, decides como mover los hilos.

¿Complejidad?

Muchos fotógrafos recién iniciados en el género, y que probablemente vienen del género paisajista, asumen que deben llenar sus encuadres hasta el tope con elementos visuales. Y en realidad, lo que están haciendo es echarle cada sirope y crema para untar en existencia a un panqueque que solo necesitaba miel de maple.

Las fotos de bodegón son simples. Al componer, se debe tener en cuenta que mientras más sencillo, mejor. Los fondos rara vez son multicolores, prefiriendo colores suaves y uniformes. El sujeto en sí no resalta mucho, pues rara vez es algo llamativo, voluminoso o numeroso, pero es la composición y las luces los que lo hace hermoso de ver.

¿Nubosidad?

Como dijimos anteriormente, la luz es un elemento vital en la naturaleza. Una composición sombría puede transformar escenas felices en momentos tristes y tétricos, mientras que la luz en abundancia… Bueno, dependiendo del objeto puede ser “Escena Feliz de Ositos Cariñositos” o “Morbosidad a Pleno Día por Edgar Allan Poe” así que… ¿Lo que te siente mejor?

Las luces son tus armas más poderosas. Experimenta con intensidad y ángulos hasta conseguir el efecto deseado. No necesitas lámparas elegantes, pues se han visto maravillas con una lamparita de noche pero ten cuidado con sombras fastidiosas y reflejos innecesarios.

 

¿Normalidad?

¿Lo malo de la no-vida? Es inmutable. Siempre se presentará tal como es, a diferencia de la vida, que puede cambiarse, mutar o fingir su forma de ser.

Al no tener expresiones ni emocionalidad innata, los sujetos de la naturaleza muerta son sumamente dependientes de una buen trabajo composicional, pues es la única forma de darle un sentido de singularidad a la foto. Aunque las fotos de un canon puedan parecer iguales, siempre va a haber un elemento en ellas que varía y hace de la foto única.

Iluminaciones inusuales, ángulos extraños, perspectivas fuera de la común, son algunas formas de darle personalidad a tu foto. No es lo mismo ver una manzana con nuestra perspectiva de siempre que verla desde la perspectiva de una hormiga o una mosca que pasa volando. También cómo desarrolles tu post-producción, como recortes, tiñas o afectes tu foto puede darle un toque distintivo.

A fin de cuentas, la naturaleza muerta es uno de los géneros de bellas artes, al descender de la pintura tradicional. Su carácter personal y experimental te permite ir más allá y abrir horizontes. Desde fotos surrealistas que harían sonreír a Salvador Dalí, hasta imágenes tan técnicas como un manual de IKEA, e incluso fotos comerciales dignas de aparecer estampadas en vallas de Times Square, la naturaleza muerta  tiene un nicho para todos. Es solo cuestión de experimentar y encontrar el tuyo.

 

2 agosto, 2017

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